¿Quieres sentirte bien cuando tienes que decir "NO"?

¿Quieres sentirte bien cuando tienes que decir “NO”? – Tres pasos y un caso real

Pilar Fernández Inteligencia emocional %s Comments

Decir que no es tan importante que incluso constituye una de las etapas de desarrollo infantil de la personalidad.

 

La famosa “etapa del no” que se atraviesa entre el año y medio y los tres años de edad contribuye a reafirmar al niño y a que este vaya reafirmándose como ser individual.

 

El sentimiento de culpa ante el no

Con los años desarrollamos un cierto sentimiento de culpa al decir que no. Eso hace que acabemos haciendo muchas cosas que no deseamos hacer.

 

Pero según pasan los años, muchos de nosotros desarrollamos un sentimiento de culpa al decir que no. Tenemos claro que no deseamos realizar algo que se nos pide, pero somos incapaces de negarnos por diferentes motivos.

 

Falta de seguridad a la hora de expresar nuestra negativa; miedo a la reacción o al rechazo de la otra persona si no accedemos a sus peticiones; sentimiento de culpa porque entendemos que hemos fallado a la otra persona; la sensación de que estamos comportándonos de manera egoísta etc.

 

La negación asertiva

 

En gran parte de los casos todo se reduce a que simplemente no sabemos cómo negarnos de una forma asertiva.

 

Evitar decir que no puede evitar el enfrentamiento, pero ¿a qué precio? ¿Cómo te sientes cuándo en lugar de disfrutar de unos días libres bien merecidos tienes que realizar un trabajo que no deseas hacer o que no te corresponde?

 

¿O cuando sientes que algunas personas te están exigiendo mucho sin valorar en absoluto lo que haces por ellas o sin corresponder cuándo es necesario?

 

Seguramente te has visto en muchos compromisos en los que te has visto obligado a decir “sí” cuando realmente querías decir “no”. ¿Crees que podrías haberlo evitado? Raramente las consecuencias de una negativa son tan fatales como nos pueden parecer.

saber decir NO por Pilar fernandez coach emocional

 

 Aprende a decir “no” mediante tres pasos.

 

Aprender a negarse de manera asertiva es parte de este programa. Descubrir y saber expresar el “SI” que hay detrás de un “NO” es la clave.

 

Aprender a decir “no” es una parte importante del “Programa Live It!! de Inteligencia Emocional” orientado tanto para aquellas personas que deseen conocerse mejor a sí mismos y mejorar su inteligencia emocional, como para aquellos que deseen convertirse en coaches  y ayudar a otras personas a lograr su desarrollo emocional.

Una de las formas en las que nos entrenamos en el programa es a seguir estos tres pasos que de manera resumida os comparto:

 

 

#1.-Descubrir qué necesidades dejas de cuidar y atender si dijeras que sí.

Esta es la base y lo que hará que veas claro decir ese “no” que te está haciendo sentir incómodo.

No nos han educado para pensar en necesidades y esto supone una gran dificultad para movernos por la vida y sobre todo en las relaciones. Normalmente confundimos las necesidades con las estrategias para satisfacerlas, por ponerte un ejemplo: no es lo mismo decirte “necesito amor”, que decirte “necesito que mi amiga Lucía me quiera”.

 

Cuando pensamos y actuamos siendo conscientes de nuestras necesidades y de que los demás también tienen sus propias necesidades, la cosa cambia mucho.

 

 

#2.-Conectar y sentir la prioridad de cuidar y atender esas necesidades.

No sólo basta con descubrir esas necesidades sino que hay que conectar con ellas y sentirlas completamente, darte cuenta de lo importante que es para ti cuidar y atender en ese momento esas necesidades.

 

Me refiero a sentirlas vivas dentro de ti y ser conscientes de que tú eres el único responsable de reconocerlas, de tenerlas en cuenta y sobre todo de intentar satisfacerlas.

 

Esto hará que te sientas más seguro, tranquilo y confiado a la hora de expresarle a la otra persona tus elecciones (en plural), porqué decimos que no a unas cosas para poder decir que sí a otras que en ese momento son prioritarias en nuestra vida.

 

 

#3.-Expresar el “sí” que hay detrás de ese “no”

Normalmente cuando oímos un “no”, interpretamos que es un “no” a nosotros y por eso nos sentimos rechazados.

Si cuando decimos que no a alguien a algo que nos pide o nos propone, seguidamente le expresamos que ese no es consecuencia de querer decir que sí a otras cosas que en ese momento estamos necesitando, tendremos más posibilidades de que el otro lo acoja de una manera más cercana y cuidada.

 

Es paso es crucial y hay que tener en cuenta varias cosas:

  1. Haber hecho los pasos 1 y 2.
  2. Haber ensayado la expresión ante el espejo, mientras vas conduciendo o cuando te das una ducha.
  3. Buscar el momento adecuado para ti, que tú sientas la energía de estar haciendo lo mejor para ti en ese momento y tu firme intención de cuidar a la otra persona y la relación al mismo tiempo.
  4. Encontrar y contrastar el momento adecuado para la otra persona. Observa si la persona en ese momento tiene tiempo para escucharte, si no tiene una carga emocional por alguna otra razón y si es el lugar adecuado.
  5. Respira profundo, siente tus necesidades, siente tu intención de querer cuidarlas y querer cuidar también la relación con la otra persona y ¡adelante!

 

 

 

Nada mejor que verlo ahora con un ejemplo, os comparto una experiencia personal:

 

saber decir NO

 

Hace dos veranos una de mis mejores amigas me planteó irnos de vacaciones juntas como habíamos hecho en otras ocasiones. La verdad que cada vez que hemos viajado juntas las dos familias lo hemos pasado genial.

 

Yo tengo dos hijas y mi amiga también, son de las mismas edades y se llevan fenomenal, cuando estamos juntos no nos enteramos de que hay niñas. Mi marido y el suyo son también muy buenos amigos, les encanta tener largas conversaciones entre ellos, salir a andar, ver deportes, etc.

 

Cuando estamos juntos reina la armonía, yo con mi amiga, mi marido con el suyo, mi hijas con sus hijas, la verdad que nos sentimos afortunadas porque siempre temimos cuando nos conocimos en el instituto que esto no pasara.

 

Muchas veces las amistades se distancian por no afinidades de tu pareja con la suya, por desincronía a la hora de tener hijos o que estos no se lleven bien. En nuestro caso afortunadamente nada de esto había pasado y esto hacía que pudiéramos hacer muchas cosas juntos incluido irnos de vacaciones.

 

El año 2014 para mí y para mi pareja fue una año un poco estresado, teníamos que trabajar el doble para ganar menos pero era lo que tocaba en ese momento. Hubo viajes de trabajo, jornadas interminables y bastantes fines de semana con compromisos de trabajo que nos impidieron disfrutar de tiempo suficiente en familia.

 

Por esa razón cuando llegó el momento de decidir las vacaciones sentí una necesidad diferente que en años anteriores, necesitaba tener unos días al 100% con mi familia, con mis hijas y mi marido. Un tiempo para dedicarnos a los cuatro únicamente. A hablarnos, contarnos, reirnos, aburrinos de estar juntos…, era lo que sentía que necesitaba ya que llevaba todo el año sin poderlo hacer.

 

Me encontré en la tesitura de tener que decir que no a mi amiga ante su propuesta de irnos juntos de vacaciones.

 

Sentía miedo porque se lo tomara mal, ella y su familia claro, tristeza por las niñas, porque a ellas una de las cosas que más ilusión les hace es irse juntas de viaje, y nostalgia porque no tendríamos los gratos recuerdos que luegos nos quedan cada vez que viajamos las dos familias juntas, hecho que ayuda a que nuestra relación sea más fuerte y especial.

 

Todo esto estaba vivo en mí y puede parecer suficiente razón para haber dicho que sí ¿verdad?, pero también estaba vivo en mí y con más fuerza la necesidad anterior. Necesitaba nutrirme de mis hijas, de mi pareja, de crear vínculos más íntimos entre los cuatro, de prestarnos la atención completa entre nosotros y saciarnos de la carencia que teníamos de nosotros.

 

Si decía que sí a mi amiga no atendería, ni cuidaría de estas necesidades porque inevitablemente nuestras hijas estarían todo el día jugando con sus hijas, nuestras parejas harían lo mismo al igual que nosotras y esto no responde a lo que yo necesitaba con más intensidad en ese momento.

 

Además tenía la dificultad y la duda de que mi amiga lo pudiera entender porque ella no trabajaba, estaba todo el tiempo con sus hijas y al contrario que yo sus necesidades eran opuestas a la hora de pensar en las vacaciones. El plan de irnos juntos respondían a sus necesidades de evadirse un tiempo de las niñas, compartir tiempo para ella conmigo, etc.

 

Cuando llegó el momento de hablar de las vacaciones nos dimos un tiempo para pensar qué queríamos hacer, yo la primera y lo hablé con mis hijas y con mi pareja antes, para que fueran conscientes de mis necesidades y nos cuidáramos de la impulsividad y la ilusión del momento cuando surgen este tipo de planes.

 

Una vez fui consciente de todo lo anterior busqué el momento adecuado, un tiempo a solas con mi amiga primero, donde le expresé lo que os he explicado.

Primero le expresé mi “no” a irnos de vacaciones juntos y seguidamente le expresé que ese “no” era para decir que “sí” a mis necesidades en ese momento y le di detalle de todo lo que sentía y tenía vivo dentro de mí.

También le expresé mis miedos y mi tristeza de no compartir esa experiencia juntos y reconocí sus necesidades también que eran distintas a las mías. Fue mágico, enseguida lo entendió, me abrazó y me cogió las manos diciéndome que le daba mucha pena pero que se daba cuenta que era mucho más importante y necesario para mí, para nosotros en ese momento, irnos solos de vacaciones.

 

Ella lo entendió, lo comprendió, se sintió también cuidada y esto hizo el resto. Ella le supo explicar a sus hijas y a su marido nuestra decisión de la misma manera y ninguno se sintió rechazado, las peques, ni las suyas ni las mías, no se quedaron muy conformes pero era lógico y normal y desde nuestra firmeza y tranquilidad fueron aceptándolo sin resistencias ni enfados.

 

Y hasta aquí puedo leer, espero os haya servido mi experiencia para aclarar esos tres pasos mágicos que nos aporta la CNV (Comunicación No Violenta), un lenguaje de vida creado por Marshall Rosemberg que practico, me formo, doy formación e impregna la formación  Live it!.

 

Os animo a que comentéis el post si os ha gustado, si no, ¿qué os ha parecido? ¿Cómo lo veis? ¿Es difícil? ¿Lo habéis probado? ¿Qué ha pasado?… En fin, lo que se os ocurra y os apetezca, encantada de  recibir vuestras aportaciones.

 

Un abrazo,

Pilar

Atrévete a descubrir más.


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Autora del blog

Soy Pilar Fernández maestra de emociones y autora de Live it! una formación sobre inteligencia emocional práctica, útil y con los pies en la tierra. Mi misión es enseñarte a abordar correctamente tus emociones para que tomes las riendas de tu vida. Creo que nadie debería sufrir, perder oportunidades, ni verse sólo por no saber hacerlo.