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La metáfora del barco velero para entender como funciona la inteligencia emocional

Pilar Fernández Audio, Inteligencia emocional 4 Comments

 

¿Has viajado alguna vez en barco velero? El año pasado hablamos en Cope Madrid Sur de las tres primeras claves de la Masterclass online de Live it! llamada “7 claves para gestionar tus emociones”. La semana pasada continuamos con ella y abordamos la cuarta clave titulada “el barco velero” que hoy te comparto aquí en el blog.

 

Y la he llamado así porque utilizo la metáfora del barco velero para explicar como funciona la inteligencia emocional y más concretamente cómo la desarrollamos y aplicamos en el programa Live it!

 

En el primer curso del programa vemos el concepto de inteligencia emocional de varias maneras para que a todo el mundo le quede claro. Una de las maneras es ésta, comparando a una persona como si fuera una barco velero. Y para ponerles en situación les recuerdo la serie vacaciones en el mar, ¿la recuerdas? El capitán Stubing, el doctor Adam, el barman Isaac, la Directora Julie McCoy y su sobrina Judy McCoy…

 

Vamos a imaginar un barco velero y un puerto de destino, un trayecto, de Valencia a Palma de Mallorca por ejemplo. ¿Lo tienes?, una vez que lo tengas en mente te pregunto, ¿hay algún barco que llegue derecho de Valencia a Palma? No, ninguno, todo recorrido tiene sus desviaciones.

 

 

Y, ¿qué hace que se desvíe el barco?:

Las corrientes marinas, que están debajo del barco. Éstas, no las controlamos y lo podemos asemejar al poder fáctico, el mundo económico internacional que mueve este mundo. No sabemos ni por donde vienen la cosas, ni porqué pasan,..y la vida de mucha gente es un barco que no sabemos a donde va. ¿Podemos controlar estas corrientes marinas? No.

 

¿Qué más puede hacerle desviarse a nuestro barco? el viento, que está por arriba. Está por encima de nosotros y tampoco hay manera de controlarlo.

 

¿Y qué más puede desviar nuestro barco? Los obstáculos que están en la superficie. En la superficie nos encontramos obstáculos y un montón de piratas.

 

¿Sabes cuantos piratas hay de Valencia a Palma? Miles, atento: tú vas a la quejica de turno y le preguntas “cuéntame Elvira ¿qué tal estás? Y te dice mal, muy mal, fatal…. Pues cuidado, que como escuches al cenizo y al que siempre está mal, te mete el cenizo en el cuerpo y apañado vas. Se trata de gente negativa y si estás mucho con ellos pues venga negatividad.

 

Otro tipo de piratas serían los ladrones de tiempo, aquellos que te dicen, “¿tienes 5 min?” y te roba media hora.

 

Otro tipo son los aprovechados, que te dicen, “¿me haces un favor?” tú le dices que sí y te piden 7, etc.

 

También hay gente buena, claro que sí. Y dependiendo de las personas o te acercas o te alejas. Así que, ¡cuidado con los piratas! 😉

 

 

Ahora bien, el barco se desvía como hemos visto por razones obvias pero ¿qué es lo que tienes tú siendo un barco velero? ¿Con qué cuentas para poder rectificar el rumbo y llegar a tu destino? O dicho de otra manera, ¿qué es lo que depende de ti?

1| El destino

Lo primero que tienes que fijar es un destino (propósito), a Palma. Cuándo preguntas a los jóvenes ¿qué vas a hacer el día de mañana? Y te dicen, “ah! no sé, lo que me salga” ¿Cuánta gente deja su destino en manos de los demás?. A los estudiante de Harvard les preguntan al entrar que dónde se ven dentro de 5 años y sólo el 3% lo tienen claro, el resto, el 97% dejan en blanco esta pregunta porque no lo tienen claro.

 

Es muy importante tener claro nuestro destino, hacia dónde queremos ir en la vida. Si no lo tienes claro ¿hacia dónde rectificarás el rumbo cuando tu barco se desvíe? Si no hay destino, no hay rumbo.

 

fotomontaje Live it! revista

 

 

2|Tus velas, tu timón y tu mapa de navegación

Lo segundo es que tienes son unas velas, un timón y un mapa de navegación. Si quieres llegar a Palma y tu barco se desvía, arriarás las velas que son tus emociones, cogerás el Timón, que son tus principios y el mapa de navegación que son tus conductas y rectificarás el rumbo.

 

Esto es lo que tienes y es lo que depende de ti, lo demás no puedes controlarlo. No puedes controlar la economía del país, ni los personajillos que hay por ahí, pero sí aprender a manejar tus velas, agarrarte fuerte a tus principios y hacerte con un buen mapa, unas conductas más efectivas para ti.

 

3| La tripulación

Lo Tercero a tener en cuenta es que además el viaje no lo puedes hacer solo. A lo mejor tienes que llevar a unos hijos, a una madre, dos perros, tu chica, los compañeros de trabajo, etc. Hay una serie de personas, (lo que llamamos tripulación) que están en el equipo que hacen el viaje contigo.

Hay una frase que dice: si quieres ir rápido, ve sólo, pero si quieres llegar lejos, ve bien acompañado.

 

4| El Botín

Por último, habrá que compartir un botín ¿verdad? Porque todo barco tiene un botín y el que no comparte no llega lejos. Lo más bonito de la vida es compartir, esto es lo que mejor nos hace sentir y hay gente que le cuesta.

 

 

Te lo cuento con más detalle en el podcast, dale al play, te va a quedar muy claro, ya lo verás.

 

 

Y hasta aquí esta nueva clave para gestionar nuestras emociones que a modo de resumen nos explica que:

  • La Inteligencia Emocional es como un barco velero.
  • Importante definir tu rumbo y aprender a manejar tus velas.
  • ¡Cuidado con los piratas!
  • Hazte con un buen mapa de navegación y agárrate fuerte al timón.
  • Ve bien acompañado de una buena tripulación.
  • Y comparte el botín.

 

 

Una vez que lo hayas escuchado toca ¡aplicar lo aprendido! ¿Cómo?, pues te propongo lo siguiente: define cual es tu destino, es decir dónde te ves dentro de 3-5 años y compártelo conmigo, me encantará ayudarte a conseguir retomar tu rumbo.

 

Un abrazo,

Pilar

 

 

Apúntate y te acompañaré en el gran reto de gestionar mejor tus emociones.

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Autora del blog

Soy Pilar Fernández maestra de emociones y autora de Live it! una formación sobre inteligencia emocional práctica, útil y con los pies en la tierra. Mi misión es enseñarte a abordar correctamente tus emociones para que tomes las riendas de tu vida. Creo que nadie debería sufrir, perder oportunidades, ni verse sólo por no saber hacerlo.

Comentarios 4

  1. Buenos días Pilar.
    El simil del Barco Velero es maravilloso y muy educativo, pero ; qué pasa cuando no saber qué rumbo elegir? O no sabes dónde te gustaría estar dentro de 3-4 años? O… en el verano? … o ves como la gente de tu alrededor si que tiene rumbo definido y tú no?
    Cómo descubre qué rumbo quieres tomar? ….
    Creo que mi barco está a la deriva…. 🤔

    1. Autor

      Hola María, muchas gracias por tu pregunta porque creo que como tú hay mucha gente y les puede servir de utilidad.

      Entiendo lo que me dices porque yo también me he visto sin rumbo en alguna ocasión. Por esta razón es importante pararte y ver dónde estás. Cómo es tu vida en el momento presente y hacerte una pregunta: ¿estás donde quieres estar?

      Si la respuesta es no, seguramente mirando atrás no hubo esta parada para determinar un destino concreto, no se planificó un viaje hacia algún sitio, te dejaste llevar y ahora estás a la deriva.

      Ser conscientes de qué nos pasa por dentro, tener claros nuestros valores y saber en qué queremos enfocarnos en la vida son tres pasos claves para salir de la duda y la indecisión y poder fijar un destino María.

      Todo esto lo trabajamos en el programa Live it! y no se puede conseguir en un día, es un trabajo diario. La inteligencia emocional no nos sirve sólo para gestionar nuestras emociones sino para elegir. Nos abre las puertas de la libertad, y esto muy poca gente lo sabe.

      Espero que sigas acompañándome en este paseo tan bonito y podamos seguir descubriendo luces que te aporten más claridad para encontrar tu destino y retomar tu rumbo.

      Mucho ánimo. Un beso,
      Pilar

  2. Buen día Pilar.

    Me gustó mucho el imaginarme como un Velero que va hacia un destino, pero que pasa si cuando ya estas en el rumbo y el destino ya no quieres que sea el mismo, si de repente se visualiza otro rumbo que te lleva a un destino totalmente diferente.

    Mi Velero creo que esta en esa decisión, porque el destino que inicialmente fije ya no es lo que me llena, sin embargo el nuevo destino que veo a lo lejos ilusiona y motiva más.

    ¿Cómo mantener a mi tripulación conmigo sin que se vuelvan piratas al cambiar la dirección?

    Desde la ciudad de México te envío un saludo y mi agradecimiento por las enseñanzas que desde tan lejos me has compartido. : )

    1. Autor

      Hola Mónica, genial tu pregunta, difícil de responder pero necesario porque esto en la vida pasa y es un momento de confusión para todos.

      Es normal que el barco se replantee en ocasiones el destino porque si no estás disfrutando del viaje mejor será cambiar de rumbo. Esto, aplicado a la vida de uno es lo mismo. Si tu has fijado un destino y ves que el camino no te está haciendo feliz ¿qué sentido tiene entonces ese destino?

      Tu pregunta me ayuda a aclarar que el destino al final es la escusa para vivir con un para qué. Que realmente lo importante es el camino, pero decirlo en primer lugar confunde a la gente y con este argumento viven el día a día sin proponerse metas, ni objetivos y esto es ir a la deriva que por experiencia sé que no nos hace felices.

      Por tanto hay que fijarse un destino y este hay que revisarlo cada cierto tiempo. Si como dices te das cuenta durante el camino que ya no eres feliz tendrás que cambiar el destino.

      Sabemos que en el barco no vamos solos, hay una tripulación que nos acompañaba a ese destino y habrá que tener en cuenta como está siendo su camino. Igual coincide en que no es placentero tampoco y por tanto de manera consensuada se puede determinar otro destino.

      O puede que sí, que parte de la tripulación quiera en un momento dado seguir hacia el destino que se planteó, lo bonito es poder hablarlo. Esto hará que se plantee por ejemplo hacer una escala para que cada uno retome su rumbo hacia el destino deseado. Es difícil, lo sé, pero forma parte de la decisión de cambiar el rumbo, tener en cuenta a la tripulación y asumir, respetar y aceptar la decisión de los demás de seguirnos o de retomar su propio rumbo.

      No hacer esto, no hablarlo antes de imponer un nuevo rumbo, ni tener en cuenta a la tripulación puede hacer que pase lo que dices, que se vuelvan piratas y que el barco no avance por tanto hacia ningún sitio quedando en medio del mar.

      Las paradas, las escalas y el diálogo para compartir como nos estamos sintiendo durante el viaje y consensuar en todo momento las decisiones es lo más importante.

      Espero haberte aportado algo más de claridad y deseo que tu barco retome el rumbo muy pronto. Mucho ánimo.

      Un abrazo,
      Pilar

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