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Porque no preguntar ¿qué tal estás?, sino ¿cómo te sientes?

Pilar Fernández Audio, Inteligencia emocional %s Comments

Hay ciertas preguntas que realizamos de un modo casi automático, por ejemplo, cuando nos encontramos con alguien acostumbramos a preguntar siempre “¿qué tal estás?”. Es una fórmula de cortesía que todos hemos aprendido desde niños y que decimos prácticamente sin pensar.

 

 

Esta pregunta es totalmente adecuada si hablamos con alguien a quién no vemos hace tiempo y del que desconocemos su situación en este momento. Pero, ¿cómo podemos interesarnos realmente por alguien que ya sabemos qué está pasando un mal momento?

 

 

Conocemos la situación de la persona y sabemos que evidentemente, está mal. Pero nos gustaría saber si quizás hoy está un poco mejor, si tiene o no un buen día… en definitiva, si algo ha cambiado.

 

 

En estos casos, si preguntamos tan solo ¿qué tal estás? La persona nos contestará con frases del tipo “Bueno, ya sabes, como siempre” “¿Qué te voy a contar?” O se limitará a recordarnos su situación. ¿No sería más adecuado preguntarle “¿cómo te sientes hoy?”?

 

Esta pregunta es sin duda mucho más personal, más cercana e invita a la persona a responder del mismo modo, abriéndose un poco más y diciéndonos cómo se siente realmente en ese momento y teniendo, de este modo, una oportunidad para abrirse de una manera diferente.

 

 

Aunque la situación sea la misma, los sentimientos van variando. Preguntar “¿cómo te sientes hoy?” ayuda a la persona a desahogarse y hablar de todo lo que lleva dentro.

 

La eterna víctima

 

 

Esta pregunta de “¿cómo te sientes hoy?” es una buena manera de interesarnos por alguien a quién queremos y cuyos sentimientos nos importan realmente. Pero es también una ayuda en el caso de personas que se han acomodado en un cierto victimismo.

 

 

Todos conocemos a gente que, con motivo o sin él, se lamentan constantemente. Personas que no importa qué suceda en su vida, se han instalado en la negatividad y siempre parecen estar pasando un mal momento.

 

 

Cuando a alguien así le preguntas cómo está, no solo te dirá que mal, tendrá la excusa perfecta para recrearse contándote la mala suerte que tiene o lo dura que es su vida. A veces, no puedes evitar encontrarte con esta gente en un mal momento y, aunque no se quiera ser descortés con ellos, no se desea escuchar otra vez las mismas historias.

 

 

Al preguntarle a alguien así cómo se siente hoy, se delimita mucho el tipo de respuesta que puede dar y se evita que viertan sobre uno toda esa negatividad. A la vez, se ayuda a la persona a que canalice de otro modo sus sentimientos y no repita esa historia que suele contar una y otra vez cuando se le pregunta cómo está.

 

 

Pero además, esto será muy positivo para ti ya que habrás evitado una situación desagradable, pero a la vez habrás tratado a esa persona con cortesía, cariño y atención.

 

 

Y tú, ¿cómo te sientes hoy?

Atrévete a descubrir más.


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Autora del blog

Soy Pilar Fernández maestra de emociones y autora de Live it! una formación sobre inteligencia emocional práctica, útil y con los pies en la tierra. Mi misión es enseñarte a abordar correctamente tus emociones para que tomes las riendas de tu vida. Creo que nadie debería sufrir, perder oportunidades, ni verse sólo por no saber hacerlo.